Novedades

Investigación revela cómo las familias y la propia universidad inciden en el malestar que sienten los estudiantes

Proyecto Fondecyt de la Escuela de Trabajo Social PUCV muestra que los jóvenes tienen una idea de futuro que se aleja de lo convencional y afecta su experiencia en la educación superior.

Luego de dos años de investigación, los que incluyeron entrevistas, talleres lúdicos y revisión de literatura, el Proyecto Fondecyt Regular N°1241012 “Futuros del trabajo profesional: fantasmas que acechan a las juventudes universitarias”, presentó sus resultados preliminares en un seminario que contó con la participación de profesores y estudiantes.

Uno de los hallazgos más importantes de esta investigación, liderada por la doctora Sandra Iturrieta de la Escuela de Trabajo Social PUCV, se relaciona con el malestar subjetivo que viven los jóvenes chilenos mientras cursan su carrera; es decir, la insatisfacción que les produce lo que otros esperan de ellos, en particular sus familias y la propia casa de estudios. Estas instituciones les traspasan expectativas sobre el futuro que ellos no comparten.

“Lo más importante es que hemos descubierto que los estudiantes universitarios viven su formación profesional con un malestar subjetivo y lo viven de manera particular, individual. Y ese malestar tiene raíces en lo que les transmiten sus familias, pero también las universidades”, explica Sandra Iturrieta.

La académica detalló que “cuando hacemos las clases y decimos determinadas cosas, vamos transmitiendo estos acechos. Por ejemplo, que para ser buen profesional también hay que ser buena persona; y para un joven de hoy ser buena persona es algo ambiguo, porque no hay referentes religiosos o de otro tipo que sean tan fuertes que los llenen”.

La profesora además destacó que “otro acecho tiene relación con la necesidad de tener una familia. En sus casas les dicen ‘estudien, vayan a la universidad para que tengan un trabajo estable y puedan atender bien a su familia’. Ese es un acecho, porque no saben si quieren tener familia o no”.

Carlos Andrade, co investigador y profesor de la Universidad de Chile, explicó que si bien hay diversas formas de comprender el malestar subjetivo, “de una u otra manera todos tienden a converger en una responsabilidad individual, donde el estudiante es el único que debe hacerse cargo, por ejemplo, de su adaptación a un escenario exigente en términos de evaluaciones”.

Pero en la actualidad la situación es muy diferente y en las salas de clases los profesores conviven con una gran diversidad de estudiantes. Algunos son madre o padre, hay jóvenes neuro divergentes, otros que trabajan, deben cuidar a un familiar o tienen alguna discapacidad.  Entonces, “entender el bienestar con un alto peso en el estudiante, supone un riesgo cuando tenemos trayectorias de ingreso tan diversas”, añadió Andrade.

Si bien el investigador reconoce que las universidades están más comprometidas con la inclusión, todavía falta. “Han avanzado en la generación de mecanismos de apoyo, programas de inclusión, acompañamiento, de tutorías, entre otros, pero es importante mirar constantemente cómo lo entendemos de manera tal de avanzar hacia una concepción que sea cada vez más inclusiva de la diversidad”.

METODOLOGÍAS INNOVADORAS

 

Uno de los aportes que realiza este proyecto es el uso de metodologías innovadoras que no son tan comunes en las Ciencias Sociales. El profesor de Trabajo Social y co investigador , Clément Colin, destacó que algunos datos no hubiesen aparecido sin la aplicación de un estudio intergeneracional con foto lenguaje (entrevistas grupales que utilizan imágenes para motivar la conversación) y el uso de storytelling (comunicar un mensaje a través de la narrativa).

 Raúl Hozven, doctor en Psicología y Transformaciones Sociales, de la PUCV,y también co investigador en este Fondecyt, estuvo en varias sesiones con estudiantes universitarios del norte, centro y sur del país; se organizaron en grupos y armaron una historia de manera colaborativa o individual. “Creo que fue un recurso muy bien elegido, muy bien teorizado, delineado en conformidad a los grupos; la heterogeneidad por un lado y las edades de los participantes llevaron a que la técnica tuviera bastante éxito. Hubo mucha risa, mucho cuidado”.

Además, Clément Colin, cuyo campo de estudio son las ciencias sociales vinculadas a las  emociones y afectos, analizó cómo influyen en los estudiantes y sus familias conceptos como el sacrificio y el esfuerzo. “El esfuerzo no es solo un tema individual, sino que un tema relacional, social, situado y que se vincula mucho con regímenes afectivos que conducen a los estudiantes a movilizarse de una forma, tomar decisiones educativas y también vivir la incertidumbre del futuro de distintas maneras”.

En el seminario participaron el vicerrector de Investigación, Creación e Innovación, Luis Mercado; el director de la Escuela de Trabajo Social, Edgardo Toro y la profesora Adela Bork, quien entregó una reflexión acerca de los hallazgos de este Fondecyt.

 

 

 

 

Novedades recientes