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Escuela de Trabajo Social organizó jornadas de capacitación sobre protección de la niñez y adolescencia

La necesidad de profundizar en la comprensión de la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes (ESCNNA), además de mejorar las estrategias de intervención para evitar ese tipo de vulneraciones, fueron algunas de las reflexiones que surgieron en los 21 encuentros organizados por la Escuela de Trabajo Social para profesionales de la red de protección de nuestro país y que se realizaron en nueve regiones entre noviembre y diciembre pasado.

En total se capacitó a 466 trabajadores de residencias y programas ambulatorios colaboradores del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia que se desempeñan en las regiones de Atacama, Coquimbo, O’Higgins, Ñuble, Biobío, Los Lagos, Los Ríos, Magallanes y Aysén. Ya el año 2022 se había capacitado un número similar de profesionales en las otras regiones del país, actividades que tuvieron el apoyo de la Vicerrectoría de Administración y Finanzas de la PUCV.

Los talleres fueron encabezados por profesionales participantes del Foro de Investigación en ESCNNA y niñeces, una de las líneas de trabajo  del Grupo Interdisciplinario de Estudios de Niñez de la Escuela de Trabajo Social, quienes guiaron a los asistentes en la comprensión del fenómeno y en las maneras en que se puede abordar para evitar que se siga produciendo.

Edgardo Toro, director de la Escuela de Trabajo Social y coordinador del Foro de Investigación en ESCNNA, destacó que la explotación sexual infantil es un problema social presente en todo el mundo como un mercado ilegal de comercio sexual de niños, niñas y adolescentes, por lo que es de vital importancia desarrollar diversas estrategias para frenarlo, como estas jornadas que permitieron conocer la realidad de las distintas residencias y programas, y al mismo tiempo entregar herramientas a los trabajadores para mejorar la respuesta e intervención.

FALTA DE RECURSOS

Sebastián Zegers, trabajado Social, facilitador de estas jornadas en Los Lagos y Los Ríos, destacó que en los encuentros “se generaron espacios de discusión, reflexión y aprendizajes compartidos relevando la experiencia y sentido crítico-reflexivo de los y las profesionales que intervienen de manera directa” con niños, niñas y adolescentes.

Según Zegers, los asistentes coincidieron en que la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes sigue siendo un problema difícil de abordar por varias razones, en especial porque culturalmente aún se validan y reproducen formas particulares de violencia, principalmente de violencia sexual y que el fenómeno se ha complejizado en los últimos años debido a la irrupción de las plataformas digitales. A esto se suma la sensación de impunidad que se genera cuando no prosperan judicialmente las denuncias.

Por su parte, Alejandra Cruz, profesional que dirigió las jornadas en Coquimbo, destacó que “todavía hay bastante desconocimiento sobre cómo pesquisar y despejar casos asociados a alguna modalidad de explotación, en especial en tiempos en que se amplían los entornos de riesgo al espacio digital; a pesar de ello se logran visibilizar con más claridad los casos que forman parte de la modalidad más clásica en contexto de calle o bien en contextos asociados al consumo de drogas, tráfico, etc.”.

Otro problema que dificulta la prevención y detección de este tipo de explotación son los pocos medios con que cuenta la red de protección. Al respecto, Alejandra Cruz advirtió que “es recurrente el factor asociado a la falta de recursos, falta de especialización, falta de espacios de cuidado de equipos y en general pocas posibilidades de desarrollar acciones más especializadas e innovadoras, en particular para abordar estas temáticas de alta complejidad”.

Otro aspecto importante que se discutió en las jornadas es que aún prevalece en nuestro país la invisibilización de este tipo de vulneración infantil y se conoce apenas una parte. “En general la visualización formal y ‘demostrable’ del fenómeno está asociada necesariamente a la activación de una denuncia y del circuito investigativo, asumiendo las brechas y desafíos existentes en esa área”, manifestó Sebastián Zegers.

Además, el especialista destacó que es necesario abordar la ESCNNA según la situación de cada región. Por ejemplo, en algunas zonas rurales se valida la relación amorosa entre un adulto con menores de edad y se pasa por alto que se trata de un delito de explotación de las niñeces.

Por otro lado, en otras regiones la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes está asociada al consumo de drogas. “En el caso de ambas regiones, y probablemente en todo el territorio nacional, el fenómeno presenta especificidades que resulta necesario observar si se quiere fortalecer o mejorar las prácticas profesionales orientadas al bienestar, a la interrupción y al abordaje preventivo”.

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